Soy, el que ama aún a la que partió le escribe,
escribe sobre ella para los que que no le han conocido,
el que desea un momento más para hablar con ella,
escuchar su voz, mirar sus bellos ojos.
Soy, el que está lleno de errores, pero siempre dispuesto
a servir, el que con todos los golpes que le da la vida esta allí
siempre listo para servir, el que luego de tantas humillaciones
golpes e insultos llega pues sabe que alguien lo necesita.
Soy, el que sin ser soldado, todo lo da por su gente,
el no perfecto que siempre estará allí, el que escribe sin reglas
pero con el corazón, el perro viejo que tarta de aprender de ese
joven, el que no reconoce dolor pues la batalla está allí.
Soy, el humillado por sus compañeros, que luego
les ayuda, el que conoce el rencor pero debe tratar de
ser fuerte, para volver a la batalla, el que es predecible
en asuntos de compañerismo pues no le abandona.
Soy, el que no deja solo a sus compañeros, se queda
con el último, el que siempre está atras para hacer
compañía, el que sigue siendo un niño de ventana
que sigue soñando, esperando lo que no llegó.
El Creador nos acompaña en nuestro caminar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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