2156 Y llegas tu
Miro tu imagen, de pronto como un suspiro
se me escapan ideas, recuerdos de la
mujer joven que conocí hace tantos
años, compañera de tantas ilusiones, proyectos.
Y llegas tu, como la brisa fresca en una
tarde de verano, sin avisar, causando en mi ese
efecto destructivo en mi mente, pues surgen las
viejas preguntas, se abren las heridas.
Ideas que llegan como un rayo de luz, mi mente,
ante tal destello no sabe que hacer, el dolor
viejo compañero se presenta, la desesperación muda
que no sabe contestar preguntas del corazón.
Y llegas tu, sin avisar, el deseo de tu compañía
atraviesa mi corazón como una daga, que ataca sin
compasión, a un ser que a duras penas camina en el
candente desierto de la soledad sin tu presencia.
Te miro con mi corazón que no miente, encuentro
a la mujer que amo, que partió un día sin
podernos despedir, sin decirle al oído
que es la luz de mis días, el norte de mi corazón.
El Creador me da una luz de esperanza cuando llegas tu.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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