1934 Destino
La mañana fría, antes de las
primeras luces, una voz
un mensaje claro al que
no se puede ignorar, hoy es.
Un temor extraño, que pasa
como una corriente eléctrica,
por todo mi cuerpo, sin avisar,
pero el compromiso es mayor, tomo fuerzas.
Busco tranquilizarme pues
el viaje muy conocido es,
la causa es noble, si se quiere
mirar así, me repito a tes de partir.
El camino en solitario, cada
quien con su móvil, no hay
nada que hacer me pierdo
de un buena charla que pena.
Las emociones me invaden
mi corazón palpita rápido, el camino
conocido es, la espera me consume de
a poco, mi destino es claro.
El Creador nos acompaña en nuestro destino.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora .
Derechos reservados de autor.

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