1902 Te escucho niño
En la alborada de tu vida, discípulo
temeroso por un mundo que
con el caminar del tiempo
fue mostrando distintos escenarios.
El tiempo, ha dejado huellas en tu vida,
ha agregado páginas que has
llenado, con vivencias únicas,
que al mirar hacia atrás te sorprenden.
Hoy el discípulo joven, lee el libro del
viejo profesor que con maestría,
ha logrado esconder cosas de su
pasado que le causan mucho dolor.
Te escucho niño, en tu discurso
sapiencia, conocimientos que la vida
te ha dejado, me pides que te describa
tareas difícil, eres especial niño grande.
La vida nos lleva por caminos que
nos hacen ganar humanidad, humildad,
armas para convivir con el acaudalado
con el humilde y el necesitado.
El Creador nos da oídos para escuchar y ojos para
mirar la ilusión de los niños.
Por Prof Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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