1824 El fresco de la tarde.
El canto de los yigüirros rompe el
silencio, un tintineo de campanas que
el aire mueve, la brisa fría que llega
desde el Caribe hasta la montaña.
El tiempo cambia, las nubes oscuras
nos protegen, el cambio de calor
por las refrescantes brisas viajeras,
un cambio la lluvia viene baja en calor.
Las tardes frescas, el valle se nubla
una brisa refresca todo lo toca,
el frío lentamente llega en calma,
un aire frío con olor a lluvia se respira.
El canto de las aves alegra la tarde,
la esperanza de lluvias alegra
el espíritu, el olor a tierra húmeda
nos recuerda que nada es estático.
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