1812 Tu estas allí
En las manos que preparan
con esmero el desayuno de cada
día, en el saludo amable de cada
día, que te dice vales mucho.
En el celaje de ayer, promesa,
en el bello amanecer del día que
recién inicia, recompensa, pues
le eres fiel, tu estas allí.
En el canto de las aves que
alegría nos dan, en el calor de
tus suaves manos, que alivio
llevan a mi espíritu cansado.
El el rostro del desconocido,,
que tan amable te acompaña
durante esa camino que llevas,
donde te pensabas solitario.
En los ojos de los que desean
mi mal, pues no me conocen temor
les infundo, tu estas allí para darles
la paz que tanto necesitan.
El Creador está allí en todo lo que haces,
en lo que miras y a donde te diriges
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
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