1585 Noche de temor
Una macabra imagen, silencio en
mi voz mas no hubo palabra alguna
que pudiera describir mi temor
ante aquella situación semejante.
La piel de mi rostro pálida, por
segundos que parecieron horas, ya
que mis sentidos no respondieron
a las protestas que mi cuerpo enviaba.
En tal situación busqué algo que me
sirviera de herramienta, encontré tus
manos cálidas, que me dieron paz, una
palabra a la vez, para calmar mi alma.
Mi piel fría y sudorosa volvió a tomar
el calor habitual, sorprendida ante
tal situación, te narré lo sucedido
tus manos apretaron las mías en silencio.
La luz del día llegó y con ella una nueva
esperanza ante aquella macabra situación
de tanto temor, tus palabras de aliento
repetían solo fue un mal sueño, descansa.
El Creador nos ayuda a llegar a puerto seguro ante
peligros.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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