1521 Un beso nocturno
La noche fría, las estrellas compañeras silenciosas
en el firmamento, tu mi fiel compañera de aventuras
locas, en silencio en espera de la aurora boreal, pues
la aventura nos llevó hacia el norte.
Las manos frías, la lúnula de uno de mis dedos
apenas podía distinguir, la calidez de tu mano devolvió
el calor de cada uno de mis entumidos dedos, todo en
silencio, compañía el astrífero del cielo nocturno.
Como un novato me tomaron nuestros guías,
pues se notaba que tenía mucho frío, mas tu bella
compañía me daba el ánimo, y un poco de calor,
la noche seguía su curso, el cielo era espectacular.
Se notaba mi hipofrenia ante los eventos que se
estaban presentando, al rescate un café para compartir,
mientras el evento principal llegaba, un beso nocturno
te di, mientras muchos observaban el firmamento.
Luego de tantos acontecimientos
mi corazón
volvió a su marcha, se cumplió
mi ilusión de darte un beso
nocturno, ante la hermosa, y
mágica aurora boreal,
el cual atesoro en nuestro baúl
de recuerdos.,
El Creador nos da noches frías
pero especiales.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús
Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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