1340 Un pueblo, un campanario
De tanto caminar junto a mi amada,
una mañana fresca nos encontramos frente
a un pueblo tranquilo, donde el viento nos
invitaba a descansar del camino.
Calles empedradas, una brisa fresca que susurraba,
nos incitaba a buscar refugio para descansar,
una chimenea y un fuego nos devolvieron las
fuerzas, una noche de descanso en un bello lugar.
Las campanas de la vieja iglesia anunciaron el
nuevo día, tu bella sonrisa me despertó,
una nueva aventura por vivir en tu mirar,
visitamos el pueblo en silencio, con ojos de niños.
De niños más que de aventureros, pues encontramos,
ocultos parajes, donde nuestras mentes volaron,
las calles nos invitaban a caminar libres, por
momentos nos olvidamos de muchas cosas, solo una.
Solo una sonrisa tuya iluminaba, ese bello momento,
el cual he de conservar como la bella fotografía,
que guardo y a veces contemplamos, para recordar
la dicha de nuestra compañía de tantos hermosos años.
El Creador nos da bellas fotografías para recordar
viejas aventuras de vida.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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