1194 Siempre que llueve.
Luego de una mañana y tarde soleadas,
las nubes que vienen desde la Palma, nos
dan su abundante lluvia, que hacen cantar
los multicolores tejados de los barrios.
Autos van por allí con sus luces
encendidas, dentro sus pasajeros,
cómodos van, tiempo perfecto para
caminar bajo la lluvia con un paraguas.
Recuerdo aquellos charcos de las calles
de lastre, donde el cruzarlos saltando,
era una demostración de agilidad,
y destreza entre los chicos del barrio.
Luego de la lluvia todo vuelve a la
normalidad, frío en la calles un olor
a hierba mojada, el canto del riachuelo
que pasa frente a la casa de mis padres.
Aves que cantan pues el día no se
acaba, la bruma hace posesión del frío
paisaje, un motivo para buscar una bebida
caliente en familia o entre amigos.
El Creador nos deja disfrutar siempre que
llueve de compañía o de recuerdos.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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