843 Tu senda.
Me llamaste, no lo esperaba, solo pude decir,
decir si, aquí estoy listo, para llevar la jornada,
jornada, la cual sabías que podía llevar adelante,
adelante, pues en tu fragua me has convertido en luchador.
Luchador me considero, pues sabes cómo orientar,
orientar, mis pasos en cada una de mis batallas,
batallas, en tu nombre en tus enseñanzas,
enseñanzas, que llevo muy dentro desde niño.
Viste en mi persona, a un aliado, no un intruso,
un intruso, que cree que todo lo sabe, puede,
puede, con la ayuda del Señor, pues soy lodo,
lodo, que forjas para realizar tus designios.
Tus designios, pues nada ocurre sin tu voluntad,
tu voluntad, que nos hace sus humildes servidores,
servidores, para acompañar a su más valioso tesoro,
su más valioso tesoro, nuestros niños, jóvenes de corazón.
El Creador nos coloca en su senda para caminar junto a él.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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