819 Gracias
Cuando niño me cobijaste en la fe,
madre en la fe, de la cual cultivaste,
madre en la fe, me distes principios,
cuando aliento necesite tu voz lo dio.
El regalo de cumpleaños siempre presente,
mis obligaciones, me recordaste,
mis palabras escuchaste, con paciencia,
el consejo sabio siempre recibí.
Velas por mí, aunque mayor sea,
con una palabra amable me recibes,
con esmero me recibes en tu hogar,
velas por cada uno de nosotros.
Trabajadora incansable,
has cumplido sin temor la tarea,
has llevado adelante a los tuyos,
trabajas silenciosa, horas por muchos.
Una sonrisa en tu rostro permanece,
llamas para saber de mi,
llamas, escuchas al Benjamín de mi hogar,
una sonrisa llevas contigo dama de mil batallas.
El Creador nos da una persona que vela por nosotros.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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