797 Un dolor profundo.
Sus ojos me miraron,
una sorpresa en ellos,
una mirada de asombro,
sus ojos me hablaron.
No hubo palabra,
sin oportunidad alguna,
sin escoger opciones,
no hubo razón válida.
Solo un dolor muy grande,
una brasa que quema por dentro,
una herida sangrante, mucho dolor,
solo un pesar por lo actuado.
Me pagas con atención,
ante mi rabia, callas,
ante mi desatención, me atiendes
me entregas un amor puro.
Una sonrisa me dedicas,
un saludo que me das siempre,
un abrazo cálido que me regalas,
una lección que me das, con honor.
El Creador nos ayuda ha aprender de sus criaturas.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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