744 Viejo.
Como la roca frente al mar,
que recibe el fuerte oleaje,
la brisa y las tormentas,
que el tiempo le depara.
Como el viejo roble,
que ve crecer el joven bosque,
su tronco ve llenarse de nidos,
y nombres de parejas de enamorados.
Como el viejo guayacán,
que en su ascenso lento,
y silencioso, ve crecer,
varias generaciones de hombres.
Como la brisa débil,
y juguetona a veces,
que constante nos vista,
trayendo su dulce susurro.
Respétame, pues tengo una historia,
para contar que tu puedes escuchar,
una y otra vez ya que el tiempo,
me ha dejado aprender.
El Creador nos permite compartir lo vivido.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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