620 Tu abrazo,
niño.
Puro y
sincero, corres,
hacia mi
encuentro,
depositas,
sin temor,
una
descarga, de amor.
No te
importa mi edad,
ni mis
defectos, y apariencia,
solo vas
hacia mí, criatura,
pues me
vez, con otros ojos.
Compartes
tu calor,
o criatura
pura,
con este
viejo roble,
y me llenas
de vida.
En tu
rostro se refleja,
una hermosa
sonrisa,
tierna
criatura de paz,
que das
fuerza a mí espíritu.
Renuevas
mis fuerzas,
ya un poco
desgastadas,
por el
tiempo, y mil batallas,
para
continuar, por mi senda.
El Creador,
nos da fuerza y esperanza para continuar.
Por Prof.
Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos
reservados de autor.

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