599 Te doy gracias.
Ese saludo amable, que
me das todas las mañanas,
las palabras de
aliento, cuando me vez triste,
por esas palabras, que
me hacen volver a este mundo,
por preguntarme, cómo me
siento, pues no es tu obligación.
Por ese abrazo cálido, que
me das, cada día,
por la paciencia que me
tienes, cuando estoy
perdido por hacerme llegar con
cuidado al
presente, por decirme, te quiero,
cada día.
Por esa sonrisa amable,
con la que me sirves,
por mostrar interés en mis
cosas,
por escucharme cada
día, aunque sea lo mismo,
por estar presente, en
mis días fríos.
Por ese compartir, de tus
sueños,
por hacerme parte de
tus días, y hablarme,
por las charlas largas, frente a una taza de café,
por las caminatas, sin
un rumbo fijo, de las tardes.
Por tu presencia en
espíritu, aunque lejos
te encuentres, por ser compañía, en
mis días
y noches, por tu presencia, que
llena mis horas,
por ser tu mi gran
compañía.
El Creador, nos da lo
que necesitamos.
Por Prof. Luis Horacio
Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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