417 Entiendo
Mi mente reconoce tu partida, más mi corazón lo niega,
el calor de tus manos está ausente y mis manos aún
lo sienten, el sonido de tu voz en el hogar no se escucha,
mi mente lo recrea, tus palabras de apoyo hacen falta.
Tu risa, la llevo muy dentro pues sé que eres feliz,
el silencio de tu pesar, es un suplicio pues
sé que sufres, tus retratos, u recuerdo de un pasado
feliz no lejano, tu sonrisa vive en mi corazón.
Tu cabello oscuro como la noche aun me cautiva,
tus ojos hablaban por ti en todo momento,
tu ausencia un dolor que no sana, tu despertar sigo
escuchando, aunque hace tiempo no estás.
Tu afección no te separó de esa paz, secretos
te llevaste que voy descubriendo, escucho clara
tu voz, y reconozco que no estás en mi vida,
muchos de tus proyectos recuerdos me traen.
La luz de tus ojos por mucho tiempo me han de
acompañar, a veces siento la tibieza de tus suaves
manos sobre mis hombros, tres palabras de
despedida que llevo grabadas y son mi gran misión.
El Creador nos ha la oportunidad recordar a nuestros seres amados.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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