399 Frío
Un saludo no correspondido, la
negación del dolor por el qué dirán,
aquel abrazo negado que te hace
sentir, solitario, despreciado.
Lágrimas no derramadas por
temor, sientes soledad en medio de
conocidos, esperas la palabras amable
que hace la diferencia y no llega.
El no hacer por otro lo que deseas
para ti, la ausencia de una manos que te
esperan, tu presencia que reconforta mi
espíritu, el abrazo para sentirte en casa.
La sonrisa del que te espera en casa
cura tu mal día te da paz, los aromas que
te apaciguan luego de la dura jornada, esa
taza de café para compartir con ella.
Esa charla amena que te hace olvidar
tu cansancio, el alma que comprende tu
gran sufrir, la compañía que siempre ahuyenta
lo negativo, del día que recién termina.
El Creador nos da fe y amor para vivir.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario