jueves, 12 de enero de 2017

390 El ocaso de un día.

390 El ocaso de un día.

Las nubes entre dejaban ver los rayos del sol,
oscuras anunciaban el final de la tarde,
un café y tu bella compañía, la charla
amena del cotidiano existir, respiro paz en casa.

El cielo con sus bellos colores invitaban
al descanso, se retiran los royos del sol, el frío y la
noche, se adueñan, termina otra tarde, tus manos
frías, buscan las mías que necesitan calor.

Un escalofrió recorrió mi cuerpo al sentir
tus manos, tus bellos ojos se disculparon por ti, pronto
el calor vuelve a tus suaves manos, recuerdo que llevo
conmigo, compartimos y hacemos planes juntos.

El deseo de detener el tiempo cruza por mi
mente, el tiempo cómplice de nuestra cita transcurre
lento, al perecer las manillas del reloj estaban dormidas,
cómplice de un par de locos ilusionados.

Las primeras luces tímidas llegaron para hacernos
compañía, la noche invitaba a no abandonar nuestro lugar
mágico, la razón pudo más que nuestros deseos para buscar
el camino de regreso, mi corazón espera otra tarde de café.

El Creador nos da bellos momentos que compartir.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.




No hay comentarios:

Publicar un comentario