374 Es un gusto
Dar la mano al desposeído, visitar al solitario,
compartir, tu tiempo, escuchar al solitario,
dar un abrazo a mi hijo, recibir la sonrisa
del desconocido, contemplar tus pequeños triunfos.
Escuchar las gotas de lluvia que nos renuevan,
poder apreciar el vuelo de las aves en un cielo despejado,
escuchar el llanto del niño que recién llega a
este mundo,
mirar hacia tras, cuando el camino ha sido
impetuoso.
Dar la mano sin importar a quien, poder servir, al que
tanto daño te ha causado, compartir la mesa, con el que no
te puede dar, caminar con el desconocido, para descubrir
en él un
amigo, dar, sin esperar algo a cambio.
Regalar, lo que sabes que se necesita y no es
pedido,
ser el compañero, que no te abandona en la
tempestad,
ser el apoyo del que no lo pide por temor, ser esa luz,
para el que a ciegas va, tomar un nuevo rumbo
.
Tomar, el pan con el desconocido, caminar junto al
desconocido para conocerle mejor, conversar, con el viejo
solitario, que tiene tanto que compartir, renovar nuestro
vuelo, para descubrir nuevos paisajes.
El Creador nos permite hacer nuestro camino.
Por prof, Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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