359 Compañía
Cuando niño indefenso dependí de ti, eres mi refugio
durante la tormenta, me siento como esa avecilla
que recién sale de su nido temeroso ante cada
prueba de la senda que ha de llevar, en soledad.
Siempre hay una luz que me ha auxiliado, con el
tiempo se aprende a valorar a los compañeros
de viaje, como un lobo sin manada me siento,
pero la providencia me auxiliar, gran compañera.
Cada noche mis heridas curo en silencio, la noche
me acompaña como viejos amigos, satisfecho
por lo recorrido, me doy cuenta de lo avanzado
mi mente su rehúsa ante las barreras de mi senda.
Un camino, que no da tregua, pues intenso es,
la soledad, me ataca siempre sin aviso, al alba una
nueva prueba que rendir, emoción por un nuevo
reto, un corazón que lucha siempre por surgir.
El Creador nos da en nuestro caminar un ángel de compañía.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
359 Compañía
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