viernes, 7 de octubre de 2016

354 Dolor

354 Dolor

Sus ojos brillaban en la oscuridad, furia en sus
venas que le cegaban, sus blancas manos
armas dispuestas a todo, en su ceño fruncido
odio irradiaba, sobresaltadas las venas de sus brazos.

Su voz entrecortada por la rabia, apenas
se escuchaba, a su paso, destrucción sin importarle,
sus manos contra aquel inocente, castigo y dolor
infringieron, después en pos del que le vio nacer.

Golpes a cambio de palabras sin respuesta alguna,
la ira le cegó, no esperaba palabras como respuesta,
una idea recorrió el salón, no había yanto, solo un
gran y terrible dolor en el alma se sintió en ese momento.

Explicaciones ninguna, reproches si, el cuerpo sana
más para la memoria le es difícil, la noche transcurrió en
pausada calma, dolor físico no, una cruel despedida,
un deseo de paz para el joven gallardo.

El camino nos da tropiezos y enseñanzas, aprender
de tus yerros nos hace sabios, el estar allí cuando
seas necesario te hace perdonar, no debemos
dar la espalda al que nos necesita, perdonar es divino

El Creador nos da la paz para sanar el alma y el cuerpo.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.


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