domingo, 28 de agosto de 2016

346 Tarde de lluvia

346 Tarde de lluvia.

Mi corazón a toda prisa, la ilusión por
un nuevo encuentro, de pronto un crujir en el cielo
truenos que inicia la sinfonía en los tejados, las calles
la lluvia cae las gotas se convierten en un torrente.

Pronto los intrépidos corren en busca en un sitio
seguro el frío se adueña de todo, los coches
por las calles en lenta procesión, mientras en
las cafeterías hay cientos de temas en discusión.

Nos une un mal o un bien común, la lluvia, para
el amor una excusa perfecta para la reunión,
sobre las mesas nuestras manos unidas frente
a un café, mi corazón late veloz ante tu presencia.

Tu mirada lentamente se cruza con la mía, mientras
tu presencia me da ese calor especial, tus suaves
manos me invitan a quedarme en mi mente solo un
deseo que este momento sea eterno, pero hay que partir.

Por las ventanas observamos intrépidos jugar, rostros
de felicidad en esas calles al jugar, un sentimiento
de paz me trae la lluvia, la brisa fresca perfecta para
estar en paz junto a mi bella una tarde de lluvia.

El Creador nos une de muchas maneras
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados.


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