331 Una luz, una sonrisa.
Una hermosa rosa del jardín acaba de morir,
especial como todas, con su belleza inundó de
alegría nuestras vidas, su ausencia nos llena de
tristeza, su recuerdo llena nuestra existencia de amor.
Llevaste amor, caricias y besos a los que te
conocieron, compañía distes al pobre y al solitario,
la palabra de aliento al necesitado, apoyo al inocente
al desvalido, una sonrisa amable siempre en tu rostro.
Una fe inquebrantable mostraste siempre, tu
caminar por este mundo ha dejado huella en muchos,
el calor de tus manos amorosas ha de mantenerse
presente, no muere a quien se le recuerda.
La ausencia es temporal, pues nos volveremos
a encontrar, el amor prodigado deja una huella indeleble,
ese beso especial queda en la memoria de un pasado
cercano, el morir es un paso para el renacer.
El Creador ama a sus criaturas y las lleva hacia su morada.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
viernes, 15 de julio de 2016
331 Una luz, una sonrisa.
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